INTRODUCCIÓN

Parece ser que las sensaciones extremas que puede llegar a experimentar el cuerpo humano durante la realización de muchos ejercicios gimnásticos, que exigen una elevada destreza, han sido el motor que ha impelido al ser humano a aprenderlos y a ejecutarlos: equilibrios de gran complejidad, como los del funámbulo en el circo, al pasearse en la cuerda floja o en el alambre; giros y rotaciones aéreas, como las practicadas por gimnasias, trapecistas, saltadores de trampolín o de pértiga, esquiadores ... ; posiciones invertidas e inusuales del cuerpo, como las que llevan a cabo contorsionistas o atletas de diversas especialidades...

Continuamente aparecen actividades innovadoras por el simple hecho de introducir nuevos materiales o algún sencillo adminículo, de gran o pequeño tamaño, que representan una dificultad añadida que es llevadera. Surgen cada día estas actividades a la búsqueda de nuevas sensaciones y no son tan extraordinarias o tan difíciles como pueda parecer Por eso es posible verlas en la calle o en pistas de patinaje, practicadas por muchas personas con patines o monopatines; en la nieve con esquís o tablas de snowboard; en el agua, con tablas de windsurf, surf o bodyboard o incluso con una barca utilizada para arrastrar;

en el aire, con las alas delta o en caída libre; en tierra con bicicletas de "free style" o "trialsin".

El que la imaginación humana no descanse y siga creando variaciones y combinaciones, a partir no sólo de las actividades relacionadas anteriormente, sino también de otras muchas que sería imposible siquiera mencionar por razones de espacio, nos obliga a considerar abierto, sin límites, el ámbito de la materia objeto de esta publicación.

Todos estos movimientos de las actividades mencionadas son los que agrupamos bajo el nombre de acrobacias. En la acrogimnasia se utilizan los giros, equilibrios, rotaciones, posiciones invertidas y combinaciones desde sus formas más básicas y elementales hasta alcanzar una mayor complejidad. Las sensaciones que vivirás serán igual de intensas que las que proporcionan todas las actividades que te hemos citado, pues ello depende únicamente de= grado de práctica: para una gimnasta ponerse cabeza abajo no supone un acto especial, pero quizás para ti sea una sensación extraordinaria.

Por supuesto, no empezaremos aún por ejercicios que a buen seguro te parecen exagerados, acciones que, así de entrada, no te atreverías a realizar.

 

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